
Comenzamos un nuevo curso escolar con ilusión, energía y retos compartidos.
Este año será especial, ya que conmemoraremos el centenario del nacimiento de la educadora Marta Mata (1923-2006), una figura clave en la renovación educativa de nuestro país.
Marta Mata defendía que la escuela debía ser un espacio vivo, abierto, arraigado en su comunidad local, donde los niños y jóvenes pudieran crecer no solo en conocimientos, sino también en valores y compromiso social.
– Valoraba la comunidad: la escuela no debía ser solo un lugar para aprender, sino un espacio donde convivir y formarse como personas.
– Valoraba la participación: los niños, las familias y los profesores tienen un papel activo en la configuración de la vida cotidiana de la escuela.
– Valoraba la creatividad y la libertad: aprender también significa imaginar, probar, cometer errores y volver a empezar.
– Valoraba la justicia y la igualdad de oportunidades: para que todos puedan crecer con dignidad y respeto.
Como este es un año especial para nosotros, queríamos comenzar el curso escolar de una manera especial y diferente.
Durante dos días, participaremos en una actividad que nos invita a construir juntos una ciudad a partir de piezas de madera. Será un juego colectivo que simboliza a la perfección lo que defendía Marta Mata: que la educación es un esfuerzo colaborativo, en el que cada uno aporta su propia pieza y el resultado final es siempre más rico por la suma de sus partes.
Así pues, emprendamos un camino en el que, más que nunca, compartiremos y construiremos juntos, tal y como ella imaginó, convencidos de que la educación es la fuerza motriz de una sociedad más libre, más justa y más humana.
Y hoy hemos tomado un trozo de papel y hemos escrito una sola palabra, un adjetivo que nos inspira hacia lo que queremos para la escuela, en consonancia con estos valores tan necesarios.
